Imagen extraida de www.pilsnerurquell.com
El domingo a medio día saqué la pilsner de frigorífico y la serví en una jarra helada para beberla fresquita mientras leía “Next” de Michael Crichton y de fondo podía oír en la tele como le volvían a hacer la cama a Hamilton en el GP de Gran Bretaña. Tenía un fantástico color dorado, me pareció bastante suave y con un saborcillo amargo al final muy agradable talvez debido al sabor del lúpulo acentuado por el gas. Su graduación alcohólica del 4,4 % casi no se nota.
He leído que se elabora con una variedad de lúpulo especial denominada Saaz, la cual le da un característico aroma floral. No os voy a mentir, yo no puede o no supe apreciar este aroma. Aún así, me gustó muchísimo y lamenté no tener otra a mano para repetir. Es sin duda una de las mejores cervezas que he probado y os la recomiendo aunque tal vez sea mejor servirla fría y no helada para poder apreciar ese aroma floral o afrutado que a mi se me escapó.
Si queréis probar la auténtica pilsner, ya estáis tardando.

3 comentarios:
Tomamos nota de esta ¡cerveza checa! mmmmhhh. Así da gusto comprar cervezas. No dudes que la pillaré. Un saludo y gracias de nuevo por este blog.
ohh estaba vuscando una receta y encontré esto.
Yo la he probado en eslovaquia con una graduacion de 12% y estaba buenisima...
Os la recomiendo.
¡12%!, esa si que me gustaría probarla.
Gracias por tu recomendación.
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